miércoles, 30 de noviembre de 2016
ESCRITOR
Era este un escritor tan fatuo
que se escribía a sí mismo con papel y lápiz
y/oh, en computador
y metro en la mano y regla de cálculo
y sinónimo de poeta...
En vez de escribirse como comerciante
y proxeneta y relacionista de antónimos
como amigos de corazón;
en vez de escribirse como tren jadeante
como peonza en agonía
sin expectativa: Todos pierden
como ebria rama que no necesita vino
como lejana estrella que no conoce amor;
en vez de escribirse como nudo gordiano,
mundo, cortado a espada
rueda de niños en nudos de manos
que tienen nuditos hijitos
nudos de números sacados con punta fina
en un tablero que escribe baremo
en contabilidad paralela
y presenta balance a un auditor Polifemo
¡Literatura hoy!
CORAZÓN APRETUJADO
Apretujado como un guijarro en el bolsillo de un gañán
esperando que se harte de su ilusión una promesa
languidece un corazón de poeta
y el contento natural que pasa con hija y mascota
y tálero y risa para el almuerzo
de sol en transparente tablero parece decirle que no igual misterio
de todo amor la idea comparte su corazon
parece decir, y la mosca que mira de lejos asiente
es práctico misterio ese del amor
negocio de intercambio entre necesidad y ambición
y si no pregúntale a tu padre
y no digo, aunque también, del que adentró istmo
en el mar eterno de la sal de tu madre
y dijo ¡cuál pobreza, voluntad!
para que llegases a ser canal
del misterio insondable de la guerra y la paz:
Si-no-paz, pasión, si paz no amor,
si amor no descanso, si descanso desazón,
si sazón, variedad; si variedad, indigestión;
si indigestión impotencia; si impotencia, sumisión
y si sumisión, abandono; ese Padre te abandonó
ni paz ni guerra, ni pasión ni amor,
ni istmo ni...
sólo la sal de este sol y la mosca en la ventana
esperando a que abras la boca para comer muerte de corazón
sábado, 26 de noviembre de 2016
SER MODERNO
Ser moderno y con dinero
es diferente de ser inteligente y culto
de ahí que el gran viaje del vértigo posmoderno
mire con ojos burlones al sereno gato que no tiene un peso
pero tiene intactos todos los sentidos;
porque lo moderno tiene los mismos rasgos que el dinero:
el modo en que el ano de cada año deja lo nuevo, aquel
y este, el momento sutil en que puede obrar el milagro
de evaporarse, de ser derruido
igual que, cada año, el Dios niño dice:
Pase de obra, pesebre que el tren nos dejó huerfanitos
MEMORIA
Memoria nació porque me-moría-a-cada-rato
preñó un día a Oído
una niña celosa, a cada instante en huida
El niño fue bautizado re-cuerdo
nombre que era sólo un apodo
puesto en la ceremonia
del fiasco llamado re-presentación
igual que sus padres se deslizaba en una cuerda
por el abismo llamado devenir o vida
pero no podía ser eternamente su ver
o de forma continua: Dor-mía...
Esta foto sólo pudo ser tomada en un relámpago
porque la tía embriaguez puso censura.
FLOR, BESO Y LLUVIA
Quizás el valle de lágrimas también esté en el firmamento,
ese telón de fondo de la película
donde todos estamos pendientes de la-grima
con piñón de acero, se tu el primero
en caer de semejante altura
¿Cómo es, me preguntas?
yo sólo sé responderte: Con el ve-eso
¿Qué es el beso?
Una flor no nacida
buscando las raíces
de la poesía.
"También el viejo rock-and-roll
aún es demasiado joven para morir"
Aunque ya estén muertas todas las formas del cinismo
¿Qué quiere la llovizna que se cierne desde el cielo
mientras el colador del sol agita su mano invisible?
el ojo tan solo mide sus noventa grados -y no sólo-
también la música del algoritmo
y, el trigo trasero que oriente trilla
¿qué dice?
que la flor monstruosa del gris tejido
con sus años sin cuento aún es niña,
que el fruto plástico encendido en pira funeraria
del experimento no da llama e intoxica
porque ya no llama el juego del sentido
frío-pack, tungsteno, celofán, acetileno
nube negra que acecha
sin embargo los nombres le meten al espíritu
el dedo por el culo
la fe se tapa la cara
¿cuál Señor, cuáles gracias?
jueves, 24 de noviembre de 2016
LA MENTE
LA
MENTE
Te-men
la mente los sabios de oriente
por
eso predican de ella ayuno, vacío
pues,
pienso, deberíamos decir: Temían
o
¿qué haces tú Lao-Tsé, Buda, Confucio?
metidos
en esa alcantarilla rindiendo homenaje
al
vacío, entre los dedos un bazuco?
Entonces
hay que concluir, vosotros
sois
más sabios que el presidente y los sabios
pues
mientras estos tienen en mente la salud
y
el bienestar del país y el mundo:
Comida,
bebida, creación, poesía
vosotros
ni siquiera hacéis lobby
de
empacado de amor al vacío…
porque
no explicas…
Un
me-monto un momento
salta
Confucio y su estirpe de amigos
contad
los Confucio de alcantarilla
y
los presidentes que no se toman un whisky al día
y
los soñadores y los anónimos
y
los padres de familia que esperan el fin de semana
nosotros
los que desvariamos en el reino de los sueños
somos
el piso del mundo, la atadura del nudo
en
él se sostiene la mente, nosotros distribuimos
no
queremos, no codiciamos, no negamos
y
tenemos la paz y el equilibrio.
martes, 22 de noviembre de 2016
VECINDAD
VECINDAD
Definitivamente,
me gusta más lo complicado que lo simple
del
mismo modo que me gusta más que lo blindado, lo sencillo
el
sello es miedo, es usura, entonces es por eso
que
me gusta más lo expuesto que lo escondido
es
por eso que me gusta el seno, acaso podría yo ser un niño
tratando
de descifrar la frase: no peso-pezón pero
te burlo
en
qué silabas se divide tu misterio si la sal de tu leche
pide
un azúcar desconocido, agridulce aire
que
quiere que se refine
en
un estúpido snorkell tu lengua sinvergüenza
en la comisura
que
debía ser yo y no ese insulso adolescente rodilla nerviosa
al
fin qué, brassiere o ternero, reojo o twitter?...
Definitivamente,
me
gusta más tu tierra sembrada de hierba de durazno
que
mi yermo corderamen para atrapar tu viento entre mis velas
que
ese aire de a peso con marca de esa boca aviesa, trident
o
Adams o Tumix
¿acaso
saben cuántas vitaminas gratis tiene mi semen? Dinos
Anciana
con ansias de niño tímido tomándose un tinto.
sábado, 19 de noviembre de 2016
LA 14 POSTAL PARA LA ABUELA
POSTAL PARA
LA ABUELA
Todavía era el tiempo de las carretillas tiradas
por caballos que dejaban en el aire el perfume de su bosta mezclándose con el
aroma de café tostado y las maravillas del mundo moderno. también aún era el
tiempo en que en el mercado se ofrecían coteros
para llevar las compras. El cotero era un personaje humilde que se ganaba
la vida cargando mercados de personas de clase baja y media, cuando aún las
compras rendían y se llevaban a casa furtas y verduras en abundancia, en lugar
de tanto producto=para-botar-por-el-ducto de industria: Frutas deshidratadas,
galletas y bizcochos de toda clase atiborradas de benzoato de sodio, un
cancerígeno potencial: leches artificiales; carnes vegetales; compuestos
vitamínicos y otros cientos de cosas basura con marca y valor agregado.
Entre los coteros de la plaza, eran populares
por sus apodos: El polaco, Rin-tin-tín, el gato. El polaco era un hombre con un
rostro parecido al de Popeye el marino y
un kepis que le hacía aparecer como un excéntrico pero en realidad era un
hombre amargado y agresivo. Rin-tin-tín
se distinguía por su bigote al estilo José Alfredo Jiménez y, cantaba sus canciones mientras iba por las calles con el
cesto a la espalda, sostenido por una badana de fique que lo abrazaba y se
anclaba la frente. El gato tenía unos ojos felinamente verdes. La abuela
buscaba cada sábado era a Dávila, un hombre de unos veinticinco años avejentado
prematuramente, de rostro y expresión tan humildes que parecía un imbécil, y en
verdad, mucho de brutos e imbéciles tenían estos tipos que soportaban como
gladiadores pesos desmesurados, al igual que los carretilleros quienes
maltrataban a sus pobres jamelgos y algunos ni siquiera se preocupaban en curar
las peladuras que les infligían el tallar de aperos gastados y apuros
interminables. Era común ver carretillas desbocadas por la inyección turbo de
zurriago.
Dávila cobraba dos pesos por llevar el
mercado que la abuela compraba cada ocho días como ecónoma del casino de
ingenieros de Cementos de Caldas. Cuando por alguna circunstancia Dávila no
estaba disponible, tocaba pagarle cuatro o cinco pesos al polaco o a cualquier
otro. La abuela prefería al polaco porque aprovechaba para solazarse con su
temperamento neurótico, ella curtida en conversaciones y lidias con gente
complicada sabía siempre llevarle el hilo, además era respetada porque, de una
manera misteriosa, cuando la fuerza del imán se estaba volviendo en contra
suya, ella sacaba esa dignidad de carácter que tan bien saben plantear los
negros (la abuela era una mulata más de rasgos negros que blancos), yo creo que
esa capacidad magnética tiene que ver con las bendiciones del origen, aparte
del sufrimiento milenario de la raza, primero con la naturaleza y luego con los
conquistadores. El tramo era desde la galería hasta el almacén “La chispa”, un
almacérn de granso y abarrotes situado a diagonal del café Osiris, en toda la
esquina del pasaje de la beneficencia; un kilómetro, diez cuadras, más o menos;
allí se guardaban las compras de la galería y las que se hacían en ese mismo
almacén, hasta que las recogiera el bus de la empresa hacia las dos y treinta
de la tarde. Dávila, o quien fuera, estaba descargando su canasto hacia las
once y cuarto, a no ser que, después que un día la abuela le sacó tanto el
carácter al polaco que este partió –y seguía partiendo- como alma que lleva el
diablo y esperar su dinero a las once y diez. Seguramente él como yo se paraba
en la puerta a esperar, él su pago, yo a que la abuela revisara la lista de las
compras, su precio y las legalidades para justificar a “la oficina”; él se
pararía con su ceño fruncido a maldecir pasito a todos los poderositos que en sábado se paseaban por el comercio con sus
resacas o sus novillonas; yo me
paraba en esa puerta con mis quince años melenudos, de bota de campana,
pensando en la ración de cinco pesos que me daba la abuela para la semana y en
la muchacha de turno que se había fijado en mí y cuyo maní no era el mismo que hoy cuando uno explora primero los caminos
anchos para el cauce del agua viscosa de unas caderas o unos pechos, antes de,
tímidamente, meterse al agua helada o hirviendo de una mirada y una expresión;
lo único ventajoso, para la sensación interior, es que hoy uno trata de
combinar ambas llaves con la desventaja de que al otro lado las llaves que se
prueban generalmente están fuera del alcance de nuestra intuición, máxime que
si el combustible de la billetera o la reputación es adulterado, sometido o
bajo régimen de usura, no hay negociación. Como yo fungía de edecán de la
abuela, quien de paso me complacía con golosinas y me vestía como todo un
señorito dandi –ajuar que se raía rápidamente en el uso abusivo de la promesa
de aprovechar el tiempo, estudiar, ser juicioso y perseguir la meta de un doctor
pero que el misterio del rocanrol y otras yerbas del pantano cada vez y pronto
deshacía. Desde luego yo no sabía lo que era un dandi y lo que de fatuo,
vanidoso e inapropiadamente aristocrático, eso implicaba, también esto salido
del entorno vital de la abuela, pero como coca-colo
me sentía en mi salsa-, lucir mi ser salido a la novedad prematura era mi
sino, sietemesino, al fin.
La 14 es un almacén tan popular que no hace
falta describirlo; no obstante me parece atinado consignar aquí que es un
almacén de proyección burguesa cuya diferencia con los que tienen una
prospección arribista como los Carulla, Carefour, los Falabella, es que allí no
se gasta el mismo dinero y, en cambio, se obtiene calidad y precio a precios
muy atinados y ciertamente algunas ofertas: Cómo no llamar una oferta para la
inteligencia poder ver cómo allí, en medio del sitio neurálgico en el que
convergen, a la izqueierda el centro de intercomunicaciones, a la derecha los
baños públicos y, un poco más hacia el interior de esa derecha, es decir, enseguida,
el mall de pollos asados y otras formas de socialización sensualmente decente,
un tipo con copete estilo Elvis Presley, maduramente apuesto, aunque para una
inteligencia femenina de esa que uno ansía encontrarse, esa patas de gallina y
esa espuma reseca en la comisura de los labios no garantiza mucho de lo
importante; al fin, el observador le conoce, es un abogaducho con más fuerza en
las relaciones publicas que en el cerebro y la entrepierna, que cuando está solo,
o cuando no le importa, hace de la corbata una poma para untar el polvo de la
polvera en que se ha tornado su boca, hojea con disimulo una revista mientras
espía a las potenciales presas que se pavonean por las galerías; hay que
discernir entre hienas bien camufladas, las buitres en busca de una carroña con
ñervo y las perras en celo; el ritual posmoderno de socialización de las
grandes superficies; es más confiable el desecho con faldas y redondeces
generosas aunque desnutridas que espera la suerte a la salida pero el gusto y
los modales tienen que poner alta la apuesta, el problema es que es sólo eso,
alimenta más una menta.
No obstante, he llegado a pensar muchas veces
que, haciendo caso omiso de del origen de sus dueños y capitales, la reputación
de este almacén –aparte también de que otras formas del ritual de socialización
merecen ser estudiadas y descritas: Los burócratas con vidas anodinas que, como
los pobretones que hacen de la ida a misa cada domingo un paseo de la vista, de
la imaginación, de la ansiedad, de la envidia, gastando sólo un poco de bilis y adrenalina extra y ahorrándose,
bendita tendencia naif, la digestión
del pesado menú de los curas, al sacar la tarjeta de crédito no blanquean los
ojos, sino que los pasean primero en el entorno y luego derraman todo su
deleite en la cara de la mamá, la esposa, la hermana o la sobrina- tiene que
ver con su nombre: las catorce generaciones desde Abraham hasta David, las
catorce desde David hasta la deportación a Babilonia y las catorce generaciones
de la genealogía de Jesús. Siete, el número perfecto doblado.
Es la época de cuarenta años después en que
mi sino por el desierto hace fila en la caja rápida de hasta cinco productos,
delante de mi hay tres señoras mayores, muy bien y sobriamente vestidas que
conversan con una cuarta. Un anciano encorvado y de facciones nobles,
rozagantemente saludable, inclina la oreja para escuchar, como un niño al que
se le prohíbe meter cucharada en conversaciones
de mayores. Es ostensible el audífono insertado y que le hace parecer un pájaro atento. Viste
elegantemente también. A su lado un peludo adulto de expresión desilusionada y
barba blanca y descuidada es un monumento al desaliño y el desdén posmoderno.
Al salir con mi pequeño paquete de cúrcuma,
ajos y jengibre baratos y frescos que luchan contra las oxidaciones, me
revuelco entre los mullidos algodones de mi imaginación, donde también es
lógico esperar manchas y ácaros, buscando una certeza poética que me permita
enviarle a la abuela alguna postal de excusas con fondo de camino sinuoso
poblado de seres etéreos e invisibles que otorgan dicha y desdicha mientras se
va ascendiendo a un reino luminoso, pero sólo encuentro un reino de cucaña que
destella una rueda vertiginosa llamada fortuna en un casino e espejismos. Bien
pudo ser que Dávila tuvo un hijo que se encontró entre los soldados que
desenterraron, raro azar, una guaca millonaria de las farc. Bien pudo ser que
una de esas ricas entre las que era conocido y usufructuado le heredó una
millonaria fortuna. O bien pudo ser que una familia luchadora que se educó y
salió delante de las vicisitudes del egoísmo puso a uno de sus miembros en su
sitio. Aristóteles, ese gran equivocado hace respetar su ética a Nicómaco: “Vela siempre por la dulzura del carácter”
viernes, 18 de noviembre de 2016
PESCA
PESCA
Navegaba el poeta, un pequeño mar
la página su sal, la filosofía su azúcar
formas simbólicas, sus peces desesperados
buscando una migaja de espíritu, letras
devorar todo y nada en un sólo impulso
Dos mosquitos, dos cómo, cósmos y coma-s
copulando en el éter solitario: ¿quién tuviese
un ojo que nos viese, a quién enrrostrarle
nuestra dicha? Pronto, mutaremos de forma
hacia algo superior como el pudor?
Ah ¡por favor! hacia algo inferior,absoluto
el hacedor del mar, no su espejo, autor
auto-r afianzando
el poeta y su caña
vocal-es, evocar el tamo, la mota divina...
Aterrizan los mosquitos en la orilla ¡qué cama
donde nadar al sol de la nada!
si hubiesemos caido al agua
nos hubieran separado de nuestra felicidad
los peces desesperados.
CRITICOS
CRÍTICOS
No critiques
como no sea otra cosa que el poder
no critiques a tu hermano, a tu amigo,
a tu vecino, no critiques estáis haciendo tejido
¿no sois acaso hojas prójimas
libando la savia del futuro fruto?
regad el jazmín de noche que teneis
a vuestro lado y os regala sus aromas
y háblale de esa otra rama
que te pone la apetitosa fruta madura
al borde del abismo;
envíale lisonjas con tu jazmin almizcle
para cuando te arrastres sobre su lomo sea flexible
y no prefiera al infierno irse contigo.
No critiques otra cosa que no sea el poder
ese hermano que se niega a reconocer
que de la herida sale siempre la misma costra
y que igual el pus tiene el humor de tus miserias
y es igual la risa de su calavera
muéstrale que ridícula es la máscara de su ideal
y convéncele
de los buenos afeites de tu careta.
Pero no le regales tus lágrimas
como no sea cuando le eyaculas encima
tu impotencia
o le preñas de humildad con tu agradecimiento.
ESPEJO
¿No es acaso un espejo un agua quieta
que de la angustia nos libera
de pensar cómo se deshizo esa piedra
para rodar hasta la facultad de trasladar
este aquí y este ahora
a un de sol otra puesta?
Y, cuando vuelve,
no la vista de ese sol sino la certeza
de que cuánto vio en su vuelta
ese sol no era
sino la sombra de otra imagen
que tenía miedo
de ponerse en escena.
DEFINICIONES
Hora de definiciones, amigo
qué es más fuerte la piedra o el aire?
la tierra o el humo
porque si te atienes a tu creencia
que el obispo Berkeley se vaya contigo
no haz devuelto la película
a la piedra le importa un higo
está hecha
cuántas puntadas necesita la nube
para hacer una gota de lluvia ?
entonces, por qué
tu hueso se atiene a la me-moría
del dolor
eres o no eres
mente y espíritu
atente a tu SOY
no al Yo
ese pobre recogedor de basuras
de la idea
si la puntada del dolor te dijo, se acabo
fue entonces porque des hiciste el tejido ?
no, al tejido le cayó parafina de azar
tú, tu vas por tu camino
si el step by step
se te llenó de olvido, deja
deja que la voluta que da, voluntad
haga lo suyo,
el olor-del-loor es una ficción
mandala a que la recoja el mito.
Hora de definiciones, amigo
qué es más fuerte la piedra o el aire?
la tierra o el humo
porque si te atienes a tu creencia
que el obispo Berkeley se vaya contigo
no haz devuelto la película
a la piedra le importa un higo
está hecha
cuántas puntadas necesita la nube
para hacer una gota de lluvia ?
entonces, por qué
tu hueso se atiene a la me-moría
del dolor
eres o no eres
mente y espíritu
atente a tu SOY
no al Yo
ese pobre recogedor de basuras
de la idea
si la puntada del dolor te dijo, se acabo
fue entonces porque des hiciste el tejido ?
no, al tejido le cayó parafina de azar
tú, tu vas por tu camino
si el step by step
se te llenó de olvido, deja
deja que la voluta que da, voluntad
haga lo suyo,
el olor-del-loor es una ficción
mandala a que la recoja el mito.
martes, 15 de noviembre de 2016
ALBERTO MANGUEL O LOS MESSI LITERARIOS
- Hermano, usted es un tipo peligroso
- Pues, prefiero ser un tipo peligroso a ser un lambón sin ton ni son -dije,al tiempo que repuse- sin que eso signifique que no pueda llegar a ser un colaborador del sistema-
- Bah, no, pero que gracioso -fue lo que atinó a decir mi amigo Cuchifleto Páez después de que, decepcionado, y para evitar mayores discusiones bizantinas, me dispuse a retirarme sin terminar lo que habíamos comenzado.
Todo empezó cuando mi amigo dijo que los árbitros de fútbol parecía que hicieran cursos de política internacional antes de hacerse árbitros, toda vez que con su actitud laxa y francamente cómplice con los jugadores y equipos grandes -en este caso Argentina-, exhibían a la perfección la metáfora de que "un botón basta de muestra a los demás, a la camisa": Si quieres jugar en el partido de la vida de la necesidad, tienes que aceptar que los grandes te irrespeten lo legal, y pues, eso era lo que a mi me indignaba; no que se me violara la ley, para eso era que la profesionalización exigía unos años de esfuerzo, un mucho de inversión monetaria y otro tanto de quebraderos de cabeza sopesando no el bien y el mal, sino la mecánica algorítmica del sistema.
Es por eso que me retiré a pesar de los ruegos de mi amigo Cuchufleto, el hombre es un buen tipo. Sólo que no quería verme abocado a explicarle profundidades que mas mal que bien le harían.
Entonces me recluí en mis aposentos y reflexioné. Fue cuando me acordé de la última indignación que pasé por alto por pura pereza; pero no una pereza de esas que se solaza con el ocio y el vagabundeo, sino una pereza de despecho; ¿Qué me voy a ganar si las reacciones se van a dar a mis espaldas y me moriré de la rabia calentándome con soles subterráneos?
Esa indignación fue con ocasión de la exposición de -otro argentino- Alberto Manguel en la ceremonia de premiación del concurso de cuento "Gabriel García Márquez" cuyo premio fue para Luis Noriega con "Diez razones para desconfiar de sus vecinos". Allí, la crema y nata escritural aplaudió con fuerza -me estaría burlando de mí mismo si dijese que con rabia- el discurso que a mi modo de ver, al leeerlo en el diario el Espectador, fue una burla de lo más descarada, disimulada de buena intención. Resulta que don Alberto se creó una historia en la que desliza supuestamente un acto de rebelión cuando representantes de un pueblo de la Sierra Nevada -Arhuaco, seguramente- se negaron a devolver a la pobre bibliotecaria del biblio-burro (nótese la ironía: Gente pobre un poco más instruida, llevando libros a gente que no lee o lee poco y que en ocasiones lamentan no vivir su cultura ancestral) le libro clásico la Iliada pues "Esta es nuestra historia: vivir en medio de guerras incomprensibles, permitidas por dioses dementes y egoístas"
La verdad es que me pareció un guiño de lo más atrevido y falto de gusto, por menos de irrespetuoso ya que se vale de una clase sojuzgada, inferior, que no puede defenderse, para celebrarse entre iguales y con bofetón con guante de seda incluido, pues no sólo se atreve a inventar de este pueblo, que antes de considerar dioses dementes y egoístas -como no sea el hermano mayor- trata de estar en armonía con la Pacha mama y agradar a la armonía de los dioses naturales, sino que también presenta a su estirpe leyendo a los clásicos ingleses, combatiendo junto a ellos en el Japón, discutiendo a Montaigne e imitando a Maquiavelo por interpuesta persona del Ingenioso Hidalgo don Quijote: Armas y letras la definición contradictoria de la vocación del gobernante, pues acción y reflexión, guerra y diplomacia deben ser los distintivos regulatorios, todo burdamente justificado con la bondad propia del guerrero (válgame Dios, Héctor y Aquiles, Agamenón y Patroclo, guerreros de una era en que apenas se están dilucidando los principios éticos de justicia) que se conmisera con su enemigo, toda vez que ambos se ven contristados por el llanto y el duelo de perder a los suyos; el dolor mutuo pero no de la sangre que se contrasta y se hermana antes de hervir y ser derramada, sino la sangre que ya es morcilla de la tierra para que se la banqueteen los fantasmas...
Pero bueno, me decía para mis adentros, ¿no es acaso un guiño casi que privado, pues, si son pocos los que leen, son menos los que se dan por aludidos?
Igual que con Messi y su equipo, los analistas dicen que sólo Messi es un monstruo con el balón en los pies, pero de resto, los argentinos no tienen mayor cosa interesante; uno se pregunta, el señor Manguel es entre su clase, un monstruo, pero ¿hace con las letras lo que hace Messi con el balón; es un Messi literario? Acaso, no sólo en Colombia, en latino-américa, la crisis de la mediocridad ¿no es la epopeya literaria sino más bien, la e-popeye? Y nótese que peye es un vulgarismo colombiano que habla despectivamente de objetos sobre-valorados. Entonces, pues que don Luis Noriega se celebre y se solace con su premio, pues se lo forjó con españoles aunque se lo dieron colombianos.
EMBAUCADOR
Te embauca el tiempo, ese paisaje
de la muerte
cuando no sabes
si el obturador dice luz o pasaje
nada para las anteojeras del absoluto
devenir, línea recta
me cargo el escombro, me apresa
su pieza te embauca, le da de comer
a tu hambre de certeza de estar
cuando no más cámara obscura
no cabe el tiempo que es radiante
tu lámpara y te arruga
el camino maleante
del filómetro sabido:
80, 120...te chocáste
qué sabe el tiempo
ese negociante del aquí y ahora
de lo que hay más adelante...
Entonces te dejas estafar por su faltriquera
el espejo donde echa tus ganas a dormir la siesta
los cestos tienen su tope, emoción, te dice
para acallar el manantial que brota de la roca
y le da a tu sonrisa triste el certificado del no
y la puerta.
JARDIN SINGULAR
Rosita la más bonita
de un jardín singular
que nadie cuida ni desyerba
tiene su belleza al borde del abismo
de mi corazón donde toda la maleza
florece con presteza cada desilusión
porque tiene todo lo que yo no tengo,
una vida,
la grosura loca que disfruta
un dios que nunca quiere darse gracias
y ni lo mueve la poesía
lloviendo y haciendo sol son las gracias del señor
durmiendo rosita tiene lo que buscan los insectos
seres pequeños y aun unos con cuernos
el misterio del botón cuando aún no abierto
se siente ascensor del hambre del momento
en que nada se sabe de la savia de la espina
y del placer del dolor
la espina, esas ganas de ser uña de la música
metrónomo absoluto del piano donde la primera
melodía al vacío de la concha, decepción
de ir a ser para ver que no hay nada, le sonó
SEÑALES PARTICULARES
Señales particulares del cielo:
Donde pone el ojo pone la verdad
que no está en el firmamento
el sol es su ano pues pone
todos los desórdenes de vida
que produce atrás del infinito
suponiendo que allá haya arriba
y haya abajo, adelante y atrás
afuera y adentro mentiras y verdad
porque es cierto que no hay nada
adentro del centro, a menos
que abramos ventanas a la eternidad
viernes, 11 de noviembre de 2016
LISETH YUSBANI
LISETH
YUSBANI
El
espíritu asomado a la ventana
su
carita
apenas
protegida por la sombra brillante
de
una gasa
¿qué
intimida,
tanta
dulzura o el portento que se asoma al entrecejo
un
relámpago ido apenas se anuncia
y
una lluvia de esmalte dejándose caer
por
el resquicio de unos labios?
Y
es que pese a que el mundo es ahora una pompa de jabón moral
que
se hincha y se afloja al soplo de cualquier minucia
y
el dilema se mantiene sin el filo de la aguja
¿de
qué está hecho ese vidrio?
que
deja pasar al viento y a la tormenta
-porque
toda tormenta es eso
la
mano del espíritu al que el ser se le escapa por los pelos-
sólo
hasta el dintel del pétalo
y
cuando se estremece
¿torna
a calma chicha por miedo o por respeto?
Y, doctora ironía, perdón, señorita jumbo,
digo,
señorita chocolate, excusas,
¿cómo
hacemos?
Este
nudo en la garganta
que
se hace cuando uno quiere hablarle, ¿no lo trata?
Esa
tipa, de todos los tipos que pisoteó un amor propio
-porque
todos bebemos todos los días y a cada instante
la
pócima de brujería que intenta dibujar las almas
con
un lápiz algo loco, medio presuntuoso que se vuelve un tonto
cuando
quiere pronunciar ese nombre, y entonces,
las
genealogías de todos los nombres
y
que supuestamente se ha pasado por las armas
a
todas las etimologías y habla
de
un caballero antiguo que afincó todas las costumbres
y
las juntó en un reino
cuyo
nombre de revés colgó a uno de un madero
y
a todos los demás los puso a rendirse
a
su cetro de nariz aquilina
del
que también husmean los pájaros y los perros
y
las flores, para adivinarlo cuando ya lo gritan,
y
los malhechores y los contrahechos y los bellos y los torpes
y
hasta el fantasma del señor Hölderlin
que
amó la flor diminuta en el resquicio del muro
y
obliga a una plegaria de la rodilla
ahora
leche del milagro que brota de la vagina del asfalto
en
forma de gotas de vino
de
la familia lágrimas de bebé- y
mañana,
dígame
¿cómo amaneció el ser más lindo
en
muchas leguas a la redonda,
aunque
él mismo diga que hay otro ser más lindo
al
que nadie puede quitarle la corona?
LUCHA DEL SER
presiente
el ser cuando lo acecha la muerte
o
el espanto o la envidia y, en cambio,
cuando
aparece el amor en el jardín, apenas
intuye
el ente, una sonrisa, un esguince
y
ya huye, en-ti-huye
por
una ruta desconocida
puesto
que al ser no le importa la muerte
pero
busca el amor, dónde de-morarse
ay,
pero cuando triunfa, sólo puede agarrar
y
a las bravas un retrato
acaso
de un tiempo largo
almas
gemelas que luchan
por
sembrar en ese lago las carpas
que
le han de dar sustento a eso
que
dé contrario a luz
y
de silencio a escucha da
todo
y nada repartidos
quebrada
industria
por
eso el beso muerde
y
la lengua usa sol y sombra
y
la nube de la envidia se despereza
acabemos
con esto que persiste
tan
humilde que me cobija…
Descanso
de sal? ni el óxido.
jueves, 3 de noviembre de 2016
DE ANIMALES Y OTROS BICHOS
ANIMALESCAS
CONSIDERACIONES
Cuando Dios era chiquito –no se puede decir
que cuando era niño porque esa es una
definición exclusivamente humana: Ni-sí-hombre, ni-no-niño- empezó a jugar con
barro. Como no tenía mucha noción de sí, valga decir que no tenía uso de razón,
sus juguetes eran imperfectos. Por eso era chiquito: C-lo-que-a-H-quito. Claro, porque H era muda; pero era tremenda: se
subía y se bajaba por donde quería, como una escalera. ¿Qué si era metafísica?
¡`No, amigo, mucho peor que eso! El paraíso de las marionetas. El cielo y el infierno.
Entonces hizo un cerdito, pero era apenas una caricatura, un esbozo. Por eso el
animal es, simplemente lo que Dios pensaba cuando estaba jugando a hacer su
obra: L’anima. Como todo en la vida evoluciona, llegó un momento en que l’anima
se aburrió de tanta dependencia, entonces quedó sólo mal. Sí, que un soplo de vida, pero hay que estar mandando informes
-moral-. Pero no olvidemos que Dios estaba chiquito. Pues bien, el cerdito a la
final estaba muy mono –pero, bueno, que venimos del pez, que venimos del mono,
entonces ahora es que venimos del cerdo- sin embargo no era perfecto, hombre,
pero ¡cómo se sentía feliz entre el cieno! Pues resulta que de tanto hacer ese
gesto de satisfacción que se expresa con los labios puestos hacia adelante, se
volvió un círculo perfecto y de los dos orificios para respirar la dualidad:
bien y mal, se tornaron cuatro: Peco y rezo, empato; debo y pago, vuelvo y
juego.
Con el tiempo Dios creció, pero no su
prestigio; es entendible, no tenía papá. Todas las figuritas que hizo se
quedaron por ahí regadas, pero una la hizo dizque a su imagen y semejanza y
ella –porque además Dios cuando jugaba a hacer figuritas le daba por hacer
poesía le dio por pensar: a esta la invisto de libertad- empezó a cambiar todos
los órdenes; de modo que, harta de moscas, esta criatura cambió el cieno por
aserrín y el aguamasa –todas las sobras del comer, beber y hasta excretar; lo
no asimilado había que re-ciclarlo- por concentrado –desechos de desechos,
huesos molidos, plumas sublimadas ad
absurdum, pensamientos perdidos, todo iba a dar allí-.
Cuando Augusto Monterroso se encontró con el
autor de estas líneas en ese sitio que ya los cerdos comprobaron no era el cielo,
este le dijo con una sonrisa: bueno, podrías haber cobrado las regalías de lo
que me atribuían a mí por tu nombre, pero yo no tengo la culpa de que los
cerdos hubiesen empezado a evolucionar a boquinches y que ni tu hayas podido
interpretarlos.
DE ANIMALES Y OTROS BICHOS
ANIMALESCAS
CONSIDERACIONES
Cuando Dios era chiquito –no se puede decir
que cuando era niño porque esa es una
definición exclusivamente humana: Ni-sí-hombre, ni-no-niño- empezó a jugar con
barro. Como no tenía mucha noción de sí, valga decir que no tenía uso de razón,
sus juguetes eran imperfectos. Por eso era chiquito: C-lo-que-a-H-quito. Claro, porque H era muda; pero era tremenda: se
subía y se bajaba por donde quería, como una escalera. ¿Qué si era metafísica?
¡`No, amigo, mucho peor que eso! El paraíso de las marionetas. El cielo y el infierno.
Entonces hizo un cerdito, pero era apenas una caricatura, un esbozo. Por eso el
animal es, simplemente lo que Dios pensaba cuando estaba jugando a hacer su
obra: L’anima. Como todo en la vida evoluciona, llegó un momento en que l’anima
se aburrió de tanta dependencia, entonces quedó sólo mal. Sí, que un soplo de vida, pero hay que estar mandando informes
-moral-. Pero no olvidemos que Dios estaba chiquito. Pues bien, el cerdito a la
final estaba muy mono –pero, bueno, que venimos del pez, que venimos del mono,
entonces ahora es que venimos del cerdo- sin embargo no era perfecto, hombre,
pero ¡cómo se sentía feliz entre el cieno! Pues resulta que de tanto hacer ese
gesto de satisfacción que se expresa con los labios puestos hacia adelante, se
volvió un círculo perfecto y de los dos orificios para respirar la dualidad:
bien y mal, se tornaron cuatro: Peco y rezo, empato; debo y pago, vuelvo y
juego.
Con el tiempo Dios creció, pero no su
prestigio; es entendible, no tenía papá. Todas las figuritas que hizo se
quedaron por ahí regadas, pero una la hizo dizque a su imagen y semejanza y
ella –porque además Dios cuando jugaba a hacer figuritas le daba por hacer
poesía le dio por pensar: a esta la invisto de libertad- empezó a cambiar todos
los órdenes; de modo que, harta de moscas, esta criatura cambió el cieno por
aserrín y el aguamasa –todas las sobras del comer, beber y hasta excretar; lo
no asimilado había que re-ciclarlo- por concentrado –desechos de desechos,
huesos molidos, plumas sublimadas ad
absurdum, pensamientos perdidos, todo iba a dar allí-.
Cuando Augusto Monterroso se encontró con el
autor de estas líneas en ese sitio que ya los cerdos comprobaron no era el cielo,
este le dijo con una sonrisa: bueno, podrías haber cobrado las regalías de lo
que me atribuían a mí por tu nombre, pero yo no tengo la culpa de que los
cerdos hubiesen empezado a evolucionar a boquinches y que ni tu hayas podido
interpretarlos.
miércoles, 2 de noviembre de 2016
VENTANA CON NIÑA
La niña fue a la ventana
una mañana de invierno
como un sol tímido le acarició
entonces se propuso descorrer el velo
hete de pronto que un príncipe
que a su paso arrastraba el amor
-sin su culpa, tartamudo, cojo y ciego-
advirtió una luz más allá
donde el cristal torna para el pálpito
en acero el velo
entonces sólo por una rendija
y el corazón como al fuego el dedo
se retiró sorprendido y receloso
dejando a su paso sólo la estela
de la cascada negra de su pelo
y el pico nevado de la montaña
de su seno
Fue entonces y doble
esa tibia caricia suficiente
para entregarse los dos al sueño
Ay, pero mientras él
buscó la forma de tocar a su puerta
con una rosa robada del jardín primero
ella soñó que a su puerta, majestuoso
llamaba un fajo de dinero.
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