jueves, 2 de noviembre de 2017

POÉTICA POLÍTICA COLOMBIANA ACTUAL

POÉTICA POLÍTICA COLOMBIANA ACTUAL
(con espejo universal)

El país se despierta con una funcionaria declarada insubsistente. El asunto: ha denunciado un foco de corrupción de alto nivel. El ente: SENA, una entidad del pueblo para el pueblo (educación técnica formal para la población que no puede acceder al conocimiento profesional). El trasunto: La coyuntura político-social cuya configuración es un proceso de paz.
La trama del insuceso se parece a una puesta en escena tragicómica a la que sólo asisten algunos adelantados de un reino increíble e infausto. La directora de la entidad denuncia un desgreño de tamaño descomunal en el uso de los recursos y una ineptitud garrafal del anterior director quien es ahora secretario de la presidencia de la república. Los medios de comunicación hacen el despliegue y la alaharaca propia de una corte de urracas parlanchinas. En curso de lectura cotidiana de algún desprevenido ciudadano se mueve la trama de una novela que resulta metáfora perfecta para la situación: Don de Lillo, uno de los más importantes norteamericanos de la narartiva actual. “Ruido de fondo”. Una nube tóxica se encarga de perturbar la aparentemente tranquila vida de una típica familia burguesa, provinciana, acádemica cuya cotidianidad de seres civilizados inmersos en la fatuidad del gasto suntuario en las grandes superficies, la ostentación lingüística de una ironía de circunstancias que denota egos sin afugias espírituales, ni culturales se ve de pronto hacinada en una mixtura de seres de todas las clases que huyen de la sombra del caos, de la muerte. Un “orientador” le dice al protagonista, mientras consigna de modo estadístico toda su historia de profesor universitario, de estudioso de Hitler, de hombre sano, para relacionarla con la nube de Niodeno-D y sus expectativas de vida, que, “Esto no es un cirro normal y corriente. Nos hallamos ante un elemento dce alta definición cargada con una elevada concentración de productos secundarios. Casi se podría enganchar con un anzuelo y arrastrarlo hacia el mar. Considerelo como una exageración que hago para explicarme” pero para la estadística dentro de treinta años es muy probable que usted esté muerto por efectos de la nube.

Mientras, en el mundo real, el Reino Unido se debate, nuevamente y casi sin escandalizar a nadie, en un sexual gate; un importante funcionario del gobierno renuncia por conductas inapropiadas (tocarle la rodilla en varias ocasiones a una periodista) y la gente corriente se hace a la idea de que el pillaje, el maltrato, el acuchillamiento, son el signo de convivencia en las calles y que, si acaso, se salvan las relaciones familiares y corporativas: La gente que conserva y defiende su reputación de ganarse la vida honesta y sacrificadamente. Las distancias de modales y lenguajes es un abismo casi insalvable aunque no parece. Que alguien vaya con los pantalones raídos a un importante sector de sociabilidad no significa que sea necesariamente un desadaptado; del mismo modo que alguien que se expresa en un foro o en una conferencia de modo elocuente y cautivador no significa que pertenece a una clase social excelente. Pero existen matices y códigos mudos que el grueso del mundo persigue y se deja afanar por ellos. La premisa parece decir ya el misterio del encanto está desentrañado, ahora verás cómo manejas el desencanto. Es una premisa aérea, vacua, muda. El principal representante de lo que hasta hace unos pocos días era para la institucionalidad una banda de asesinos, ahora obtiene carta de esa misma institucionalidad para postularse a la presidencia de la república. La fuerza lingüística y el modo de expresión de éste nuevo candidato a líder y los otros que se lanzan para representar al pueblo escasamente imitan el modo de hablar y la fuerza de convicción que tienen los avezados del establecimiento. Es la misma distancia abismal que existe entre el pueblo raso para intercambiar con sus patrones, maestros, gremios. La nube tóxica de Diodeno parece ser la circunstancia; todo el mundo pretende asumirse a las instituciones y a su cobijo, pero si quiere que el alecccionamiento apocalíptico de Testigos de Jehova que hace el sistema de salud con sus necesidades: Se veía venir; es el fin; pero hay un reino esperando, no se parezca al que hace un carismático afro místico con nuestro personaje, debe exhibir sus credenciales de intelectual seductor, dueño de Visa y Master Card y una gran capacidad de negociación.
Por otra parte, que la experiencia del ciudadano con el SENA diga que es bien conocido que es un ente burocrático que funciona con cuotas electorales, con influencias de base en las que el pueblo participa, ya como contratista (terceriza sus aspiraciones socio-económicas y por ende sus posibles proyecciones políticas), ya como aprendíz (suscribe un “contrato social” con el sistema perverso en el que la protesta y la negociación son apenas adornos funcionales como mantener el decoro democrático) y que el ejemplo de esta funcionaria proba, que no denuncia como sube la oleada corrupta desde los abismos miserables hasta las esferas pletóricas de beatitud y ecuanimidad, sino como es imposible que un pueblo llegue a tener un desarrollo privilegiado, no significa que alcance a elucubrar que sea una cruel y trapacera semiosis del stablishment para configurar una generalización de la confusión, de la desconfianza, de la disgregación de toda esa serie de gentes que se reune en plazas y conciertos, que se saluda en buses y centros comerciales, que debate en aulas y parques, que quiere pensar en alto nivel de conciencia y civilización, que sabe considerar a su prójimo, que intenta no despreciar a su vecino y que hace verdadero tejido social. No, esos son pensamientos inauditos producto de mentes psicóticas y peligrosas. Y como de un reino estamos hablando, pues tiene que existir un rey; un rey que por acuerdo cede el trono a otro rey cada cuatro años, según la proclamación del pueblo.

La poética política actual se parece a la eterna paradoja de la ciencia: El aspirante a científico tiene que pasar por un proceso lento y sacrificado donde, créase o no, libérese o no de ese reino ideal de virtud platónica y cristiana en el que todavía el trasfondo de la especie parece plasmarse por medio de sus instituciones que ya no son ollas de conocimientos, fuentes de saber, sino depósito de podredumbre por instinto y animalidad natural, sino que son silenciosos y vacíos sagrarios en los que cada cual sabrá si guarda o no su ser más íntimo y no su vocación de ser con otros; donde a fuerza de ensayo y errror, de conjeturas y refutaciones, de improvisaciones y descalabros, hace por fín algún hallazago que lo catapulte a la cima del respeto y la pedagogía; el resto son relaciones públicas de quienes se reparten las migajas del entendimiento de la realidad como poder. La masa apenas se reparte afecto y conmiseración de su brutalidad afeada por esos bellos dibujos abstractos. La ciencia ya no se diferencia de la técnica y la técnica es una simple brida de piedra para guiar un corcel que sabe más del camino que su guía.   

    

  




viernes, 27 de octubre de 2017

UNA SEMBLAN ZA DE DYLAN THOMAS

DYLAN THOMAS (Una semblanza problemática)
Cuando el  feto de la criatura Años Sesenta estaba en plena efervecencia en el vientre de su madre Rebelión Psicodélica, quien había sido preñada por ese enigmático, juquetón y lascivo ser llamado Destino de la historia, un 9 de noviembre, en las gélidas calles de New York, el cuenco palpitante llamado Dylan Thomas se derrumbó. Todo había sido resistencia, sensibilidad exquisita, suerte de elegido y picardía por montón en este barco ebrio en cuyas entrañas resonó uno de los ecos más desconcertantes de la poesía inglesa. No había sido fácil el camino, lo que significa que debió recorrerlo durante mucho tiempo con el sufrimiento propio del verdadero bardo para llegar al más griego y anhelado de los destinos: La fama. Más esta especie de gorgona no era la gloria, ese arribar a las islas bienaventuradas luego de atravesar el río tenebroso que sólo pueden cruzar los muertos, el Estigia.
Sin embargo, habría que pensar que se trataba de  un caso de predestinación, toda vez que no era el hecho de que el encanto de aquel vozarrón electrizante que solía traer los duendes cautivadores menos en el desconcierto de sus poemas y alocuciones para la BBC de Galés –y después del mundo- que en las tabernas donde con infantil candor traía chispas monstruosas de dicción y creatividad de espíritu y que hacía que los bolsillos se vaciaran para el pobre hombre fanfarrón y al tiempo desdichado que siempre estaba sin “blanca” y escatimaba a su pobre musa y esposa burguesa, sensible inteligente y sacrificada de su propia voluntad de triunfo, Caitlin McNamara, hasta el mínimo para los gastos domésticos, sino que los constantes líos con el alcohol, con gente prestigiosa de quienes denostaba con cinismo pero gran alarde de esa cualidad inglesa tan estimada: La flema, la elegancia en el decir. Debía estar protegido por una fuerza sobrenatural.
Quizás este ruiseñor de Swansea, el pueblito donde nació un 27 de octubre (hace 103 años que hoy se conmemoran) y en el que supo hacerse distinguir entre las apacibles gentes que solían ver como en aquel pueblo donde  no pasaba nada, como no fuese recoger ostiones en las rías agrestes de veranos calcinantes e inviernos tediosos, e irse a emborrachar al pub donde sólo había para comentar cómo el elegante señorito iba a Londres y se hacía enviar gordos cheques de Edith Sitwell del mismo modo que se hacía notar de Sir Kingsley Amis, ese otro fanfarrón buscapleitos con estilo y dinero y relaciones fatuas que, no obstante mantuvo y mantiene la estética inglesa en un sitial de predilección en el que los snobs y los trepadores se pierden, debía pensar que se encontraba en esas islas bienaventuradas, pues muchos otros espíritus “selectos”, Elliot entre ellos, lo favorecían con sus comentarios y lo relacionaban. Hasta que llegó el “gran mundo”; el violento pero dulce fuego del alcohol se dejaba consumir a bocanadas cada vez más desesperadas y frecuentes, sin que anunciase su furia devastadora. Y así, también, iba entregando material plástico –podría decirse piroplástico- para trabajar esas deslumbrantes, atronadoras y melodiosas gemas de la dicción y el entendimiento. Esas gemas aún fulguran en el vértigo del mundo de hoy, cada vez más novedoso pero más insensible para aceptar que son los excesos los que matan como los que aquel día fatal, cuando, si creemos a George Tremlett, su biógrafo más controvertido pero el más completo hasta hoy, “acabo de echarme encima dieciocho vasos de whisky uno tras otro, creo que es todo un récord”,  testimonio de una actriz protegida de Truman Capote, y que induce a parir la siguiente reflexión: Las obras que trascienden en el mundo no son tanto aquellas que descollan por su gran profundidad, vigor estético, su extrañeza; son las obras en las que, después de que ven la luz, las gentes se reconocen camufladas, disimuladas y desfiguradas y ya no se comenta lo hermosa o deslumbrante que es sino aquella y esa otra escena corresponden a tal y tal circunstancia; así nace la leyenda de los hombres célebres y sus creaciones, no en vano leyenda evoca leyendo, lo que en inglés, legend, el fin de la pierna, leg-end, o a donde el leyendo lleva, enrevesamientos de la lengua de los cuales aquí no es pertinente hablar pero en los que Thomas era tan diestro como cuando dice, o mejor, escribe, “I who was shapeless as the water” y al que el español solo puede responder con un “informe” para el  “shapeless” (“Yo era tan informe como el agua”). Así se diluía entre los auditorios atestados como anuncio del nacimiento de los fenómenos del espectáculo como los Beatles y las estrellas de rock y, más que intelectuales con agentes literarios, hoy son creadores de  ídolos con managers.  
Acaso la verdadera  bendición de Dylan Thomas fuese, del mismo modo que para alguien los diez mandamientos pueden resumirse en dos: No regar el vaso de la sangre y Amar a Dios sobre todas las cosas, en ellos se contienen los demás: Ser fiel a sí mismo y lealtad y fidelidad para el ser que nos entrega su corazón; pues si bien la leyenda habla de que este hombre aniñado y hasta amanerado pero viríl hasta la saciedad en su forma de enfrentar su vida y su vocación de poeta, afirma que seducía y se fornicaba a cuanta mujer podía encontrarse, la evidencia más bien dice que cometía adulterio con el alcohol en compañía de su mujer y con las fantasías de la moral en las que todavía la época no permitía vulgarizarse hasta que llegó alguien tan potente como Diana Spencer, más conocida como Lady Di; desde entonces la realeza de la poesía y poesía de la realeza son otra cosa que aún conserva su magia y su misterio por encima de todos los mercaderes de la cultura. Véase no más la forma en que su majestad Felipe VI y la reina doña Leticia siendo posmodernos y aun anodinos, todavía mantienen en el pueblo español esa sensación de ser “todo un mundo” para el que la poesía no tiene reino mas ella reina aunque le pese al mundo. 
La noción de la poesía hoy, tal y como los grandes medios la muestran, como una avalancha de propuestas tan variopinta y baladí, tal que una pradera romántica donde la enorme máquina tecnológica sólo muestra sus florecillas como excrecencias raras nutridas con la deleznable savia del dinero, tienen en Dylan Thomas un buen filón de contraste y reflexión de vanguardias y bribonadas.





                             

OTRO POEMA PARA DYLAN THOMAS



* * *
POSESIÓN MODO DYLAN  THOMAS
“She married in this pouring  place
That i struck one day by luck,”

Se balancea la cuna del día en el silencio
Se balancea la vida en la lluvia
tras el sí y el no de lo muerto
se balancea el espejo del tiempo
entre el ayer y el hoy
y rompe en mil pedazos el ahora
la figura del fantasma esgrime su nombre
un trueno
entonces la locura se acuerda en fe-mirada,
efeméride
un borracho y su espíritu dormido
despertando en el otro lado de otro mundo
whiskie exquisito para el nacimiento de un niño muerto
corriendo el velo de mil vírgenes
y recolectando las clásicas voces, Homero, Horacio, Virgilio
y el gusano del quantum mostrando sus fauces
un número dividido en cifra
entre dualidad y número perfecto
Os-toco-octopus, tú, ubre de Octubre,
Tentáculo tentando el todo Uno en nada Todo
¿Dónde estás, sonajero, para el niño triste,
Rico y sin dinero, pidiendo “blanca” ?, no, no de esa
De perdón para su Caitlin y sus hijitos
¿Dónde, en cuál cielo; qué trust sin avaricia
Repartiendo dividendos a que advenimientos mezquinos?
En The Boat House te mecerás esta noche, te aseguro
Cuando despunta el alba de sonámbulos que en aire
De distinguidos turistas del Misterio husmearán el aroma
Correspondiente: Un delicado perfume fatuo con tufillo a mierda
Como toda determinación indeterminada huele.







jueves, 26 de octubre de 2017

27 de octubre (efeméride de Dylan Thomas)

* * *
DOMINGO CON DYLAN THOMAS
Me llamaste al paraje
en los parpados el pasaje de tren color vino
que se apiñaba en las sienes
y se des-leía como leche reseca
en las comisuras del sueño...
Los libros esperando por nosotros
Di, cómo hilan las sombras en medio de la luz
y qué tomas, Dylan Thomas
en la sola inmensidad eternizada;
recibe, mas no contestes
nuestras notas
de cómo no se equivoca el viento
al dibujar las formas
pero se queda en la estacada
si no se abren las guaridas, bocas
y no puede descifrar lo que se dicen las almas
desde las sinuosas profundidades, ventanas
donde circula un vocerío como de amantes
de la turba en lenguaje de agua clara
que atropella y deslíe las mentiras
en  fuego ámbar single malta
mientras crepitan en las pupilas
los leños que exudan sus savias saladas
ante el desfile de las novias oscuras
que se recostaron en tus desoladas campiñas;
entonces ecos de palmas batidas en boletines
de fantásticas bitácoras que radian
saludando una nueva edición de tus músicas
y yo sólo sirvo de agente enajenado

del chismerío borracho.

SALUDO DE CRÍTICA ANTIGUA A POETAS ACTUALES


SALUDO DE CRÍTICA ANTIGUA
A POETAS ACTUALES
Vosotros hacendoso hacedores  de versos cocidos
aprendices de brujo
a vuestros duros huevos tibio
por ver si empolláis algo válido y nuevo;
es cierto que el fraude del padrecito Freud
aún es materia de negociaciones
entre el soberano rabo Estado
y el muy regular estado de conservación
de las podridas pulsiones;
si de mercaderes habéis de asumir funciones,
sea, como de gusto y sudor
ya no de metros, aunque dioses como rebaños
y no como vulgar diseño difuso
de misterios por ceros en la chequera,
que la alquimia perdida del anhelo y la idea
no sea túmulo de sobaquina sobre la metáfora;
más bien, que sea empatía entre feromona de invisible falena
sobre nariz deshecha y desentendida;
que la nave que piloteas no fanfarronee
de amigable con el medio ambiente
sino más bien corte alas-muletas
y las sofría como muñones en alegría de salamandra
que ya los árboles no enseñaron cómo retoñan entrañas ni piernas,
que tampoco los dioses de la magia en botones
convierta el poema en carpa de circo de los tiempos
tú, que andas escondido, al acecho de los pensamientos nuevos
¿qué opinas?
¿no te parece que la liebre está sacando tinta de tus palideces?
¿no te parece que es hora de que dejes de quererte dueño de la rifa?
más bien, enseña rendijas que muestren dónde se agazapa
la monstruosa realidad vestida de novia o de bandida
¡Ah, qué tristeza que vuelvan los pajes de la cortes!
preferible que bufones en las pajas de nuevos  Niños-Dioses
o nuevos anuncios de cometas
que se hicieron niños enredando la piola
de manos provectas
se planten en el horizonte de las nuevas borracheras.
Aprended esto: Ya acabó nuestro tiempo de leer libros
aunque sigue siendo noble empresa
ahora los libros empiezan a leernos a nosotros
por ver si un día se pueden desfacer entuertos
y en ciegos, y en cojos, y en locos
y Penélope sepa por fin cuando está el pene en el pelo
y cuando a un pelo del pene se debe blandir la saeta
que ya no vienen en paquetes discretos
y si vienen no son de reputación buena,
los versos y las musas,
los negocios y las lucas
caen como mierda de golondrina
-la mierda de albatros lejos germina-

por otras albas y otros misterios.

SALUDO DE CRÍTICA ANTIGUA A POETAS ACTUALES


SALUDO DE CRÍTICA ANTIGUA
A POETAS ACTUALES
Vosotros hacendoso hacedores  de versos cocidos
aprendices de brujo
a vuestros duros huevos tibio
por ver si empolláis algo válido y nuevo;
es cierto que el fraude del padrecito Freud
aún es materia de negociaciones
entre el soberano rabo Estado
y el muy regular estado de conservación
de las podridas pulsiones;
si de mercaderes habéis de asumir funciones,
sea, como de gusto y sudor
ya no de metros, aunque dioses como rebaños
y no como vulgar diseño difuso
de misterios por ceros en la chequera,
que la alquimia perdida del anhelo y la idea
no sea túmulo de sobaquina sobre la metáfora;
más bien, que sea empatía entre feromona de invisible falena
sobre nariz deshecha y desentendida;
que la nave que piloteas no fanfarronee
de amigable con el medio ambiente
sino más bien corte alas-muletas
y las sofría como muñones en alegría de salamandra
que ya los árboles no enseñaron cómo retoñan entrañas ni piernas,
que tampoco los dioses de la magia en botones
convierta el poema en carpa de circo de los tiempos
tú, que andas escondido, al acecho de los pensamientos nuevos
¿qué opinas?
¿no te parece que la liebre está sacando tinta de tus palideces?
¿no te parece que es hora de que dejes de quererte dueño de la rifa?
más bien, enseña rendijas que muestren dónde se agazapa
la monstruosa realidad vestida de novia o de bandida
¡Ah, qué tristeza que vuelvan los pajes de la cortes!
preferible que bufones en las pajas de nuevos  Niños-Dioses
o nuevos anuncios de cometas
que se hicieron niños enredando la piola
de manos provectas
se planten en el horizonte de las nuevas borracheras.
Aprended esto: Ya acabó nuestro tiempo de leer libros
aunque sigue siendo noble empresa
ahora los libros empiezan a leernos a nosotros
por ver si un día se pueden desfacer entuertos
y en ciegos, y en cojos, y en locos
y Penélope sepa por fin cuando está el pene en el pelo
y cuando a un pelo del pene se debe blandir la saeta
que ya no vienen en paquetes discretos
y si vienen no son de reputación buena,
los versos y las musas,
los negocios y las lucas
caen como mierda de golondrina
-la mierda de albatros lejos germina-

por otras albas y otros misterios.

PREGUNTAS Y RESPUESTA

 PREGUNTAS Y RESPUESTA

“¿Me haces un favor?
¿Qué clase de favor?
¿Me puedes tener mis avioncitos durante todo el recreo?
¿Durante todo el recreo?
si, porque tu eres todo mi cielo”

Autor: Los hijos del aire de don Rafael Pombo
(Un muro pintado en fundación con ese nombre)

Y, ¿qué se supone que yo haga mientras tanto?
Bueno, podrías presentarme todos tus ángeles
o llevarme a vivir a tus estrellas
o podrías tanquearme con tu aire
y aterrizaríamos en una luna de miel
y pandequeso
¡ah, no!, yo no quiero que vayas a vivir de mi suelo
hasta que no te ganes tu sueldo.

Autor: El hijo del estrelladero de todos y de Mama-rriel Sonso

(Un poeta que pasa y ve el mural de niños anónimos)

CENIZAS

CENIZAS

“Mas un otoño tras otro
despoja del follaje a los árboles soberbios”
Adam Zagajewski
Mi pelo ayer amaneció más cenizo
seña del fuego en que se hoya mi ego
y no era reflejo del cielo que aunque plomizo
era negación del miedo
del día en que los trucos del calentamiento
echen a andar los bizarros duendes de la sequía
la sed de sentimiento;
era, más bien, alegría que no latía en mi pecho;
era la podredumbre de saberme bajo la égida de los malditos           
era saber que hoy día cuando las manos llenas [y los mezquinos
de la luna, con escaso éxito barren de nubes su piso
y ciertos juglares del silencio anuncian
que está batiendo la nata que dará punto de vidrio
para agasajar a ciertos invitados esta noche,
el vecindario me roba hasta la dulce alegría
de tomar el tibio sol sentado en la acera
mientras afuera ellos cantan sus tonadas
y bañan de afecto a sus buenos perros
y los poemas chinos leídos por poetas polacos
después de mil años venden su pregón
de cómo trabaja la muerte
dando pequeñas probadas de incertidumbre
endulzada en hastío
y robando la sabiduría del diario contento
del asombro de que después de tanta experiencia
con el desengaño aún haya alguien viviendo
y siga cañando con los poetas la apuesta
de cuándo son verdaderos y no apuestan al premio
y nadie les sopla que a los poetas no se les premia
por las tristezas, por la emoción o por la inteligencia
sino por el poderío de enredar la pita, esa otra política
más irrisoria que la de los políticos
pero más divina que la de pastores y curas
que también en círculo vicioso giran
el cheque chimbo para comprar el amor
que si fuese sincero no tendría interés
pero si fuese pobre perdería imán y prestigio...
Ayer más cenizo amaneció mi pelo
y no hay tinte ni tinto ni tinta
que le ilusione bailar de nuevo
aunque fuera para aparecerse ante sí
con los falsos bríos del exceso: de ejercicio, de vino, de seso
es que se va extinguiendo el volcán
y me estoy cansando de farrear
con mis únicos amigos: Los muertos
que me loan y me felicitan y me dan licores finísimos
y escancian jóvenes ausencias y actualizan
viejos “Miércoles de ceniza”
con Seamus Heaney a la cabeza como prueba
de que esta noche no querremos asistir a la fiesta
que darán el cielo y su dama
a los locos, a los enamorados, a los amortajados en subasta de feria
pues al “Buen entendedor” no le hace falta
“Mística para principiantes” de Oktoberfest o invierno.


                                                                               Plenilunio, octubre 2013

CENIZAS

CENIZAS

“Mas un otoño tras otro
despoja del follaje a los árboles soberbios”
Adam Zagajewski
Mi pelo ayer amaneció más cenizo
seña del fuego en que se hoya mi ego
y no era reflejo del cielo que aunque plomizo
era negación del miedo
del día en que los trucos del calentamiento
echen a andar los bizarros duendes de la sequía
la sed de sentimiento;
era, más bien, alegría que no latía en mi pecho;
era la podredumbre de saberme bajo la égida de los malditos           
era saber que hoy día cuando las manos llenas [y los mezquinos
de la luna, con escaso éxito barren de nubes su piso
y ciertos juglares del silencio anuncian
que está batiendo la nata que dará punto de vidrio
para agasajar a ciertos invitados esta noche,
el vecindario me roba hasta la dulce alegría
de tomar el tibio sol sentado en la acera
mientras afuera ellos cantan sus tonadas
y bañan de afecto a sus buenos perros
y los poemas chinos leídos por poetas polacos
después de mil años venden su pregón
de cómo trabaja la muerte
dando pequeñas probadas de incertidumbre
endulzada en hastío
y robando la sabiduría del diario contento
del asombro de que después de tanta experiencia
con el desengaño aún haya alguien viviendo
y siga cañando con los poetas la apuesta
de cuándo son verdaderos y no apuestan al premio
y nadie les sopla que a los poetas no se les premia
por las tristezas, por la emoción o por la inteligencia
sino por el poderío de enredar la pita, esa otra política
más irrisoria que la de los políticos
pero más divina que la de pastores y curas
que también en círculo vicioso giran
el cheque chimbo para comprar el amor
que si fuese sincero no tendría interés
pero si fuese pobre perdería imán y prestigio...
Ayer más cenizo amaneció mi pelo
y no hay tinte ni tinto ni tinta
que le ilusione bailar de nuevo
aunque fuera para aparecerse ante sí
con los falsos bríos del exceso: de ejercicio, de vino, de seso
es que se va extinguiendo el volcán
y me estoy cansando de farrear
con mis únicos amigos: Los muertos
que me loan y me felicitan y me dan licores finísimos
y escancian jóvenes ausencias y actualizan
viejos “Miércoles de ceniza”
con Seamus Heaney a la cabeza como prueba
de que esta noche no querremos asistir a la fiesta
que darán el cielo y su dama
a los locos, a los enamorados, a los amortajados en subasta de feria
pues al “Buen entendedor” no le hace falta
“Mística para principiantes” de Oktoberfest o invierno.


                                                                               Plenilunio, octubre 2013

NACIMIENTO Y BENDICION DE GAIA



Cuando mujer se llamaba Gaia
y era apenas una muchacha
gimiente en los brazos de su madre: Nada
supo que la luz, esa hada
que le dijo: eres
cuando la penetró por su rendija
y la bendijo
dejó en la puerta de entrada
un pelo y una llave
y también la asperjó
con su egoísmo la meo
si entra alguien (hay santo y seña, el pelo)
que no se llame amor
se regará el río de la sangre
y el paisaje denigrará de tí
y no habrá regocijo
Acto seguido dejó su perfume:
Miedo en solución de olvido
Más el príncipe tiempo
deshacedor de nubes, vino
y la dibujó en su lienzo
tejido para el efecto
de reflejar el espejismo
de modo que Gaia liberada dijo:
me diste el hilo más no la punta
del cabo pero es mío el tejido
por más que exijas
que rogamos y orgasmo es lo mismo
una cosa es errar en el ro del amor
y otra anidar en el punto del abismo

lunes, 23 de octubre de 2017

CUERDA LOCURA (1)


El tipo no estaba loco, antes bien, si tenemos en cuenta que la cordura de la época en que vivía era toda una embriaguez de lo moderno -porque la moda no era lo que todo el mundo pensaba, un modo: se me dio el modo, la gana, de ponerme el traje de juez, de payaso, para contrastarme con el de brujo o el chamán de indios o el de sacerdote de la multiplicidad y la multitud y que esta me siga, más no al modo antiguo- no, la moda va-en-guardia, vanguardia, de todo lo que me llega y lo asumo: ¿se me enredo la cuerda por un exceso de alcohol mezclado con ansiedad reprimida; se me enredó en un retén de ideología; se me enredó en el modo como digo que siento? Pues a la mierda la crítica, era demasiado lúcido. Cuando el dedo elucubrante deshace el nudo el viaje continúa. Eso era la cordura; y todos los productos de la razón, eran simplemente hallazgos; el huevo que la gallina pone para alimentar la ilusión, y hoy, si no, pues pone la moneda con que comprarla, el asunto es que el nido donde anida la vida permanezca, no importa si el polluelo que ha de nacer es hijo de la verdad o la mentira, eso ya lo resolverá el juez del vínculo: si veo un culo que va siguiendo mi huella y manda saludos con sus raicillas a la raíz principal, es porque el que-hijote, Quijote, del hombre sabe por donde va aunque no sepa hacia donde; si no,  es porque el maldito estornino del azar cambió el huevo y empollamos un híbrido (si es hijo de la hybris a quién le importa?, todos somos mestizos)...

En ese orden de ideas, el tipo no estaba loco, el loco era otro: "Dios no ha muerto, estaba loco y como loco se inventó la forma de superar la muerte y vender la razón como moneda de tránsito; asegurar que esa moneda es la misma que, por piedad, se ponía bajo la lengua de los muertos para atravesar el te-leo, Leteo, quizás sea cuestión de pre-stigio, que no es lo mismo que decir que todos estábamos muertos en la misma dicha, que muertos estamos, pero aún viven los griegos antiguos a fuer de su brujería". El pobre Nietszche  sólo había formulado su idea más lúcida y, ahí estaba el asunto: La luz... ( https://www.youtube.com/watch?v=FtlVmE-VIGM&list=RDGMEMJQXQAmqrnmK1SEjY_rKBGAVMiLe0cqT9GC0&index=12 )

MIEDO


¡Qué miedo más lindo!
gritó una vez un niño en una esquina
y uno de los seres ignorantes seguía vendiendo golosinas
en la misma dirección de ellos, inocencia, porque sabía
que los buenos son aquellos a quienes no les importa
la poesía se las va diciendo [saber muchas ciertas cosas
como una que venía de muy lejos, en modo vivencia
ese chorro que brota, ese grito abierto paso del silencio
de la cosa vacía, y un grito estético
la voz diciendo otra cosa pero mostrando la fotografía
el ser humano, en el cuenco seco de la mano del aire
cuando ve la luz ya es otra cosa, que no la que adentro
¡Estoy en modo llama, estoy en modo infierno!
¿qué es lo que por ahí se dice, de que tu sabes lo que es el fuego?
Y ellos como todos, gustaban mirar la otra orilla
lo mismo que los pobres vendedores iban, sin saberlo, a ella
y de pronto, los compradores se arracimaban como vides
mientras, enseguida, más color, más imán, más cebo, silenciosa soledad
de publicidad, los malos tienen su ciencia pero nunca es 100% suya
como la magia de un beso soñado en pares, el sabor del paraíso
como el sudor de la piedra del sufrimiento, el adentro sin el estigma
y, claro, es cierto, que la ciencia logra que brote el agua de la piedra
pero ya no se acostumbra llamarla Meribá [a veces en el desierto
sólo Masah-age, massage, extensión de la mano, del experimento
más, ay, cuando en esa otra orilla, esa niña: Épica, por escudo de letras
en algodón negro teñido por el epos de otra cosa, otro sentimiento
que no era sólo el jeroglífico de un pecho ingenuo y tierno
como en mi época, como en mi épica, del mismo talante anti-tormento
de la apariencia, antipatía de lo modélico, esa piedra ya la conozco
y talla en mi hombro como el mundo, me atormenta eso otro
a lo que tu le esquivas el gozne y sin embargo quieres ser puerta
que no tiene corta-lengua, cerrándose justo donde pongo movimiento
del nuevo foco de esplendor, difuso como el actual desparrarmar
y dices no entiendo ese corte a filo de espada en el lado siniestro del pelo
veo y no creo ¿todavía existe el milagro? el absurdo todavía y sus tentáculos
su señuelo que cae igual del lado diestro, y en cambio ¿ves la trenza
emergiendo del centro de la dualidad hemisférica del pobre cerebro?
hacia el culo, ese olvido, y juega su juego, desviándose a sostener el mundo
en modo corazón, como cuando la mosca del mal es azotada por el látigo remoto
hasta que el tremor puesto en equilibrio pregunta ¿te gusto?
porque siento que te entiendo y no sé cómo
y entonces, desde muy lejos, en los confines del miedo, el mi-Edo
tiene un medio para gritar mi nombre
y un hombre que transcurre cansino se siente acogido y pleno.

BLANCO Y GRO-NE



No, no estaba mirando la diferencia entre lo blanco y lo gro-ne. Y nadie lo podría estar haciendo, porque el trasunto objetivo del texto era, simplemente, una vidriera, un exhibidor. Por otra parte, que la diferencia entre lo exhibido y lo visto fuese o no proporcionalmente equivalente entre la diferencia del derecho a no sentir y la imposibilidad de no hacerlo, no tendría por qué presentarse como acto de metiche en la circunstancia; si era simplemente un transeúnte más, pegado en la miel del río que pasa o si se trataba de un pescador anhelante camuflado entre la maleza del afán de una calle de pueblo, eso no tenía importancia. Ahora bien, si había otros habituales frente a aquella vidriera tan exhuberante, y no por los productos que exhibía, como otras que se atiborraban de cachivaches -ésta podría ser la suma de los cachivaches exhibidos en una vidriera-, tampoco comportaba la importancia de que su exhibición era simbólica; por eso la mayoría pasaban frente a ella indiferentes; por eso también, el personaje de rostro rubicundo y ceniciento, típico del alcohólico irremediable que ahora pasaba frente a ella con gesto huidizo, igual que el adolescente que pasa junto a su enamorada lleno de amor y deseo pero no quiere delatarse, pasaba de ida y vuelta. En cambio, los transeúntes miraban curiosos, vidriera contra vidriera aquella no-venta; claro, era una buena adquisición gratuita el chisme de ver si este o aquel estaban libando penas y ridículos en aquel local de mala muerte.

Había pedido un simple café cargado para liberarse un poco de la cerveza y la lluvia de octubre pero cuando recordó que, meses atrás había pasado por allí una Beatríz fugaz, decidió pedir algo más fuerte; un güisqui podría haberle hecho buen honor al trasunto vivencial (estaba leyendo una carnuda biografía acerca de Dylan Thomas en la que la ternura del amor y la picardía de un poeta que se muere de hambre pero está harto de prestigio, un prestigio que los voraces editores y la inacabable envidia del respetable no acaba de consolidar) pero era altamente probable que el atrevimiento snob en semejante lugar le propinaría un mal chasco metanalcohólico, de modo que el orgulloso producto de la casa: ron.

De hecho se daba cuenta de que la Beatríz tenía todo que ver con aquella vidriera. Era una rubiecita que bien habría podido pasar por alemana con sus ojos equívoca e indefinidamente claros, sus formas deliciosa y cuidadamente regordetas como si denunciacen el chucrut y el cerdo de su ya degenerada cepa, se defendían bien en el trato y en el modo de denotar la genética ridículamente lasciva enmascarada en una actitud mistica profundamente espiritual, el idealismo alemán, Hegel escribiendo la fenomenología del espíritu (o acaso su “lógica”, ¡qué ironía!, en su noche de bodas para después morir víctima del cólera. No tenía más de cuarenta y cinco años y ya tenía cuatro hijas y era abuela y no había encontrado el amor y era digna por más que negociara con su cuerpo; aquella era una mala racha pero allí encontró su “príncipe”, ¿no lo habían sido los otros? Él dio una talla super triple xxx; cómo sabía reñir y demostrar sus sentimientos sin herir la dignidad; cómo sabía anunciar que lo que simplemente sería, en el momento de la verdad, un acto protocolario más, podría convertirse en un insospechado escarceo de aquello conocido una vez o, tal vez, nunca conocido. A veces me das risa, le decía, y luego pedía permiso para ir al tocador y regresaba con ojos de vampiro; pero no era marihuanera ni viciosa.
Cuán lejos estaban aquellos tiempos, tanto los de más arriba como aquellos otros cuando el sitio apenas era una cafetería bohemia y lo recibía para dar clases amacromáticas nocturnas a un extraño profesor del colegio donde hacía su práctica para licenciarse como docente de literatura y filosofía; él aprendíz dando lecciones al maestro; la excusa era que en el país los profesores normalistas no tenían el mismo nivel de los licenciados, de modo que este quería nivelarse. Pero el asunto era muy otro; no sólo era el asunto de clase (ser universitario en los tiempos recientemente antiguos era para potentados), era el hecho de ser un genio que parecía no darse cuenta de su circunstancia como para exigir lo suyo, tanto que cada conversación suya, cada exposición relacionada con la disputa anciens y moderns, para la cual la revolución actual, mal llamada paradigma, pero que en realidad era la finalización de una aceleración y saturación de la idea de espacio y tiempo que finalizó en una explosión aterradora de fronteras y concepciones que ahora era confusión pura, él era una conmovedora promesa de resolución; pero apenas eso. Pedía una cerveza después que aquel hombre hubiese puesto cuantas zancadillas cognitivas encontraba a su alcance y pagara un precio razonable, alto para lo informal de la circunstancia, para salir desconcertado; la red informática naciente a la que se conectaban otros profesores para analizar aquel fenómeno y que pagaban una cuota, también lo estaba y él no lo sabía. Luego pedía otra u otras dos y se iba ufano y seguro de su triunfo futuro sin necesidad de exigirlo. Para cuando la Beatríz hizo su hermosa aparición ya era un pobre despojo de rabia contenida que se atenuaba en alcohol.

Ahora las tetas y los orgullos desfilaban igual de exuberantes y cínicos según la resolución ética de clase; pero aquello era sólo el topless de tela sintética o de apostura virtual. Ahora estaba mirando en resolución realidad destinada sólo a los elegidos; ¿si, a los elegidos; a los elegidos cuáles, a los que miraban el lar que les otorgaba la muerte con su símbolo que medra en lo desconocido; o los elegidos  que la miran con ojos ningunos, como no sean aquellos que su ser nato y sensitivo nato, que no era sensato, según los cánones del miedo, sino sólo según los dictados de un deseo sin cortapisas y sin maldad entendida como oposición? Porque ahora se configuraba una especie de pudor escénico que si hubiese sido de pornografía, hubiese sido retratado con risas; pero no, el pudor era el pasar de las gentes mirando sólo de soslayo, y eso que a dos o tres escasos metros se vendían unos pasteles llamados em-pa-nadas hacia los cuales, sin importar que la imágen de la muerte con su imágen de cañones recortados, de chalecos antibalas y miradas aviesas realizara su acto. Si, él no estaba viendo que esos ojos que lo miraban desde dentro, insistentemente, desde hacía rato y acompañadas de un pobre niño, frente a la taquilla de un ejecutivo de cuenta, un pobre niño general, eran lo negro, lo ideal dirigido por unos líderes atrasados; una red puesta en el acaso bajo un río de conceptos convincentes pero nunca emocionalmente elaborados; quién, casi nadie, podría concluir que, igual que los derechos de cuarta, o de quinta, mejor dicho de infinita generación, estuviese debatiendose en su narices y que junto a ellos estaba lo blanco, es decir, l(o)-banco , con su actitud apacible de rasgos toscos, a decir verdad feos pero carismáticos, llenos de ese humo extraño que comporta la humildad, esperando que la puerta del destiempo se abriera. Todo el mundo estaba pendiente de la fascinante parafernalia de una empresa de valores recogiendo sus intereses.
Y el buscarle la comba al palo era una simple canción para que caiga.
                


        

lunes, 16 de octubre de 2017

CON-CIENCIA



Y entonces fue un día, todos los días
y vi el mar de todas las mentes
y el mar de todos los egos
atrapado en un espejo
y el cielo, cincelado en cristal de roca
de todos los creyentes
pero nadie de verdad quiere creerlo
y se quedan estupefactos
-en-serio,es-por-tú,éste-facto?-
Y las almas en agonía quiebran todas las vitrinas
que hicieron daño a si pobre sortilegio
de los vestigios de los principios
de la sangre amada a través de los vínculos
de familia, esas raíces perdidas
entonces el crímen se hace fantasma
y soborna a todas las justicias
pobre criatura sin documento de identidad
mamando de la leche de los firmamentos

PADRE


Padre tiempo, tu que eres el verdadero Dios
el que sabe del grano de arena y de cuando fue el primer momento
cuando se hizo la primera rendija y el anillo, la voluta de humo,
de la primera boda, el Señor y el prepucio de Abram, sello de alianza,
protéjeme de querer seguir yendo a esa nada, a ese centro: la luz
pobre egoísmo de mil estallidos, déjame volver al principio
con el botín en los bolsillos, todas las estrellas de todos los tiempos
que quisieron fijarse, dibujarse en tu espejo, esa promesa tonta,
que pasen por encima, y por debajo y por todos los puntos
imaginados e inimaginables.
Deja que el cortejo fúnebre te lo haga yo, en cada instante,
allí donde el mundo pone la llaga, el nudo, el silencio,
porque no com-prende, no agarra la raíz vital;
Deja que me mantenga en la cuerda floja, que sea la frontera,
el pulso, el intervalo ciego, tu casa, tu cielo,
Padre Tiempo.


FICCIÓN MODO BUDA


Cuenta una de las tantas leyendas que un día, Sidharta Gautama, Buda, buscando la iluminación,  se sentó a la sombra del árbol de la vida y se quedó dormido. En el sueño tuvo una visión: soñó que se comía el mundo y no pudo volver a despertar. Desde entonces, la leyenda proclama que nosotros somos su proceso digestivo. Pero tal leyenda y su contenido está supeditada al proceso de elevación que tienen las almas. De modo que uno sabe que está  dentro del proceso digestivo de Buda cuando, a fuerza de piedad, adquiere un estado de conciencia. Sin embargo, Buda, al no escoger comerse al mundo, lo que significa no tener la voluntad de poder para semejante proeza, sufre de indigestión; de modo que emerge como reflujo exofágico y agrieras que, en la conciencia –dormida- es el pobre jugo de la razón que, al contacto con el aire, que no es más que el sí mismo salido de sí, cambia su rumbo y se va a intercambiarse, a contrastarse, con los pulmones, que, salidos ellos mismos de sí, se vuelven plumones, para saber lo que es volar, se tornan en caos de la naturaleza del fuego: Un día nieve que vuela cayendo sobre la levedad del ser; otro, lluvia que llora el tiempo en que era fuego sólido; uno más, eructo de las entrañas en forma de llama, que no es fuego verdadero; otrora a modo de fuego fluido que es el viento solo, sin conversar sus alter ego.
Pero sus discipulos nunca supieron interpretar su doctrina: Creyeron que el dormir, la ataraxia, era la iluminación suprema. Por eso pretenden anular las pasiones, el pensamiento y el juego de contrarios.

Imagino, yo que no soy uno de sus adeptos, que antes de cada evacuación, nace un poeta, y que, bueno, la evacuación no vale la pena, es una resolución más de lo que llaman Historia, el papel higiénico de cada deposición tiene marca: Ciencia. Sólo que a nadie se le ocurre decir que los científicos son los ángeles caídos, sus diablos, los seres rebeldes que pretenden negarlo. Pero lo niegan y lo confiesan. Así se hacen dueños del sueño de Buda y del mundo, ese nudo, mi-un-nudo

miércoles, 11 de octubre de 2017

PÁJAROS




Los poetas modernos, esos pobres pájaros tejedores

Se arraciman en el árbol y dejan uno

Cuidando de los depredadores;

Los poetas clásicos, esos ubicuos habitantes

Van entregando sombras a las ramas de todo el árbol

Y yo, en mi rama, me río

¡Os miraís en un espejo!


Mientras, le cobro a la muerte su peaje.

FEA



Es fea, rema por la vida, ese mar

con remos de los cuencos de sus manos

sólo mueve niebla como agarrando bocanadas de milagro

que le vende la piedad, ese mercachifle de cuadro

los platos que le nutren cada día no son los mismos

que le dan los granos de tierra unidos, al trabajar

la felicidad, el cielo, nunca sale a pescar

pero cada día se va preguntando

¿qué es agua, qué es nadar?

Sospecha que remar es imitar un espejo

Como lo es el respirar, tal que nada fuera dentro

Y en definitiva, ser pez y querer una barca


¡qué contrariedad!

SONRISA DE TAQUILLA



Esa  sonrisa de taquilla
Que no vende nada más
Que lo que se paga por ventanilla;
Nada sin la negación del ocio
El negocio, y regala todo, sin embargo
Cuando los guerreros del corazón
Llegan al templo y profanan los panes
¿Qué autorización es aquella,
Cuáles los cónsules, de qué nobleza?
La malicia, ese espejo entre la niebla
Qué se trae, ¡no se llama Margarita!
Más, vende antojos a la vista
Desafíos de sonrisa, ®papas fritas
Como insignia una corona
Una rosa y sus espinas de la alborada
Cuando viento y luz hacen cantar el gallo
Obsuro de las almas regresando del reino
Con las manos vacías pero el canto negro
Que sabe que allí se vende Sedal TRESemmé
En mí y en tí, carnadas
Para pescar en flor de espuma
Mil redes que se enredan como dedos, como garfios
A la muerte del amor, a la muerte de la vida

Y la muerte de la muerte.